Todas las culturas, desde los egipcios, griegos, romanos y árabes, han utilizado este material. Con el paso del tiempo, han evolucionado y se han incrementado las técnicas y diversidad de acabados, lo que ha contribuido a mejorar la decoración de los paramentos y a ofrecer mayor dignidad al aspecto de los edificios.
La cal se empleaba, de forma tradicional, como aglutinante para dar prestancia y aplomo a los demás componentes del muro, a la vez que servir de revestimiento decorativo. Actualmente, el noventa por ciento de los edificios con más de un siglo de antigüedad están construidos con cal.
Los revocos y estucos conforman la verdadera piel de los edificios a los que protegen. Entre las numerosas propiedades de la cal, destacan sus excepcionales atributos acústicos y térmicos que la convierten en material insustituible en la nueva bio-arquitectura y en la restauración de edificios.
Recuperar el oficio de estucador, casi en extinción, es uno los compromisos de Mazarí de Época. En nuestro taller de revocos y estucos, ofrecemos los servicios de este antiguo cometido que posee el prodigio de representar, con una sustancia sencilla como la cal, los materiales más ricos y nobles de la naturaleza.
Apta para los acabados más exigentes, la cal es, a la vez, el material más popular y extendido en la construcción, con numerosas posibilidades de terminación en cuanto a estilos, texturas, colores, brillos, resistencia o impermeabilidad.



